Razones para la cirugía de tiroides
- Un nódulo canceroso o sospechoso en la biopsia por aspiración con aguja fina
- Un bocio grande que causa presión o dificultad para tragar o respirar
- Tiroides hiperactiva (por ejemplo, enfermedad de Graves o nódulos tóxicos) cuando la cirugía es el tratamiento preferido
- Un nódulo que sigue creciendo o con resultados de biopsia inciertos
Tipos de tiroidectomía
La lobectomía tiroidea extirpa un lado de la glándula. Muchas personas conservan suficiente función tiroidea como para no necesitar pastillas de hormona. La tiroidectomía total extirpa toda la glándula, y se necesita reemplazo de hormona tiroidea de por vida. La elección depende del diagnóstico, que la Dra. Arsenous planifica junto con su endocrinólogo.
Hable con la Dra. Arsenous sobre sus opciones.
Cómo se hace la operación
Con anestesia general se hace una pequeña incisión en un pliegue natural de la parte baja del cuello. La tiroides se separa cuidadosamente de las estructuras vecinas, con especial cuidado de proteger los nervios que controlan la voz y las glándulas paratiroides que regulan el calcio.
Riesgos
La cirugía de tiroides es en general segura. Los riesgos específicos incluyen ronquera temporal o, rara vez, permanente por irritación del nervio, calcio bajo si se afectan las glándulas paratiroides, sangrado en el cuello e infección. Después de una tiroidectomía total se controlan los niveles de calcio.
Recuperación
La mayoría de los pacientes regresa a casa el mismo día o a la mañana siguiente. Es común tener dolor de garganta y molestias leves en el cuello unos días. Muchas personas vuelven al trabajo de oficina en una o dos semanas. Los niveles de hormona tiroidea se revisan en el control.
Busque atención de emergencia si la hinchazón del cuello aumenta rápidamente o tiene dificultad para respirar después de la cirugía. Llame al consultorio si siente hormigueo alrededor de la boca o en los dedos, que puede ser signo de calcio bajo.